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jueves, 8 de diciembre de 2016

El real y verdadero origen de las 'Posadas Mexicanas' A romper piñatas ya!

Llega Navidad y con ella todas las festividades que son afines a ella, muchas tan tradicionales como las posadas, que pese a que pasan las generaciones, los mexicanos seguimos celebrando año con año, por el simple gusto de vivir un agradable momento con la familia y los amigos. 



De inicio debemos conocer que estas se celebran del 16 al 24 de diciembre de cada año. 



La parte histórica y religiosa de esta celebración es que estas fiestas recuerdan el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, donde buscan un lugar para alojarse y esperar el nacimiento del niño Jesús. 



Los 9 días representan los 9 meses de embarazo de María. Los nueve días tiene un distinto significado: humildad, fortaleza, desapego, caridad, confianza, justicia, pureza, alegría y generosidad. 



En México esta celebración se ha venido adaptando a nuestra cultura y hoy en día comienza con entonar una letanía mientas las personas se reúnen en dos grupos, unos dentro y otros fuera de la vivienda donde se llevará a cabo la celebración, y se hace una pequeña representación de como se supone que María y José pedían posada. 


Dentro de las tradiciones durante la festividad se tiene que romper una piñata rellena de dulces y frutas, cabe aclarar que esta debe tener 7 picos, que representan los siete pecados capitales; además a los invitados se les invita ponche y tamales calientes, así como “aguinaldos” (Bolsitas con frutas y golosinas), que ya son toda una tradición mexicana. 

El origen en México de las posadas según el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), se remonta a la época prehispánico cuando se celebraba el advenimiento de Huitzilopochtli (Dios de la Guerra) durante la época invernal, la cual en ese entonces llevaba el nombre de Panquetzaliztli y que se desarrollaba del 17 al 26 de diciembre. 


Esta celebración en México fue cambiando debido a la evangelización que se realizó en la Nueva España, y con la instauración de la imagen de María y José, que vino a sustituir a Huitzilopochtli. 

En México también se celebra la "Pastorela" que es básicamente la misma celebración, pero llevada a cabo en forma de representación teatral, y que además añade personajes como el diablo, pastores, niño dios, María y José. 

Así que ya lo saben para celebrar una verdadera posada mexicana solo tienes que seguir estos 4 pasos: 

1.- Pedir Posada 
2.- Cantar Villancicos 
3.- Romper la Piñata 
4.- Ofrecer Aguinaldos y Ponche.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Historia: El origen de la tradicional Pastorela mexicana

Como género dramático religioso, la "pastorela", también llamada en Latinoamérica "posada", tuvo su origen en los autos sacramentales llevados al Nuevo Mundo por los misioneros franciscanos aprovechando algunos aspectos de la primitiva dramaturgia de la cultura Náhuatl y otros pueblos indígenas americanos. 




Entre las más antiguas pastorelas en el México colonial se menciona La Comedia de los Reyes, representada en 1527 en el atrio de la que luego sería Catedral de Cuernavaca; y entre las más famosas, La pastorela de Tepotzotlán, escrita por Jaime Saldivar y Miguel Sabido en 1963, que se pone en escena cada año en la hostería del convento de Tepotzotlán. Como muchas otras tradiciones populares fueron recogidas por el Teatro Campesino incluyendo en sus dramatizaciones aspectos sociales y políticos.



Otras fuentes proponen entre las más rancias representaciones la "pastorela de Zapotlán", donde todavía se relata en lengua indígena la primera batalla entre San Miguel y Lucifer; y la "pastorela del Altillo" en la ciudad de México.



Alternativamente relatan, en un tono festivo y participativo, las peripecias que viven, la Virgen María y San José en su camino a Belén por un lado, y por otro las luchas dialécticas entre los pastores y los demonios, que representando los siete pecados capitales, les acosan con trampas, obstáculos y tentaciones para hacerlos desistir. Otras veces es el arcángel san Miguel quien libra batalla con Lucifer, parodiando una vez más la confrontación entre el bien y el mal, y con un final feliz.

Redacción